Tú atraes tus deseos

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como atraes tus deseos

Como ejemplo de que tú atraes tus deseos y circunstancias a tu vida, hoy quiero compartir contigo un caso real de un alumno que asistió a uno de mis cursos y posteriormente lo atendí en consulta privada:

Este hombre de 35 años es empresario autónomo y con unos ingresos económicos superiores a 5.000 euros mensuales netos, se sentía según sus propias palabras, “no desarrollado profesionalmente” y “con unos ingresos inferiores a mi capacidad real”.

Este es un caso evidente de la realidad subjetiva en la que cada ser humano vive. En un país como España en el que los ingresos medios están muy por debajo de lo que gana esta persona, a ella no le supone impedimento para tener estas emociones de insatisfacción. A pesar de que obviamente estos ingresos los desearía gran parte de la población, su sentimiento de frustración era grande, pues su deseo de superación no se veía acompañado de los resultados profesionales que deseaba.

En este caso trabajamos la parcela de los bloqueos en los deseos de crecimiento y cumplimiento de objetivos, obteniendo grandes resultados. En el momento que sintió la plena aceptación, agradecimiento y satisfacción con los logros actuales, se abrió la puerta para acceder al siguiente nivel. Y a día de hoy me consta que tanto la satisfacción profesional como el incremento de ingresos se han materializado, pues el último año generó beneficios de 145.000 euros anuales, ¡casi el triple de lo que ganaba anteriormente!

Lo repetiré hasta la saciedad, no importa como nos ve el mundo y lo que socialmente consideramos como correcto, común o adecuado; nuestra propia conciencia formada por los pensamientos dicta nuestra realidad, por encima de cualquier otro condicionante.

En las sesiones para aumentar los ingresos económicos, en los que trabajamos las creencias sobre la prosperidad y la abundancia, las personas se sienten tan liberadas o más que cuando disolvemos problemas de orden físico y es que nuestra sociedad nos ha impuesto tantas restricciones en cuanto a lo que debemos considerar como correcto, que cuando rompemos esas barreras, la sensación de gozo y liberación es maravillosa. Ciñéndonos estrictamente en el terreno económico, las mejoras no sólo se manifiestan dentro del marco profesional donde la persona está trabajando actualmente, ya que a menudo la ampliación de conciencia puede acarrear un ascenso profesional, ingresos inesperados o ampliación de negocio para aquellos que ya trabajan de forma autónoma o como empresarios. De cualquier modo al focalizar la atención consciente sobre una nueva realidad respecto a nuestro yo, esta también se materializa inevitablemente en nuestras circunstancias.

En este terreno del dinero ocurre habitualmente que las personas logran cambios sin apreciar ostensiblemente que hayan modificado en gran manera su quehacer cotidiano. Simplemente los cambios ocurren y a veces vienen propiciados por personas o circunstancias que nunca hubiéramos imaginado. Es obvio decir que si se ha producido un cambio de conducta y de emociones, lo que ocurre es que al producirse en la esfera interna, a veces la propia persona no toma conciencia hasta ver logrados sus objetivos.

Uno de los mayores obstáculos, es de nuevo el factor de la “lucha”, sólo que en el ámbito profesional le llamamos “competencia”. Esta “competencia” es la fuerza de oposición con la que el asalariado se enfrenta con sus propios compañeros para lograr el anhelado ascenso, es la fuerza con la que lucha el empresario para superar a sus colegas de sector o simplemente el esfuerzo de superación.

He observado en la inmensa mayoría de los casos, que en realidad la verdadera competencia somos nosotros mismos. De este modo lo que la persona está haciendo aun sin saberlo es luchar contra sí misma.

De igual manera que en el tratamiento de las emociones negativas hay que centrarse en la eliminación, en el terreno económico esta apreciación cobra si cabe mayor importancia, puesto que para la inmensa mayoría de personas los prejuicios en materia económica son tan grandes, que cuando la persona se fija un objetivo económico, la mente analítica escudriña todas las posibilidades que están a su alcance para dictaminar el “cómo va a lograrlo” y a nosotros sólo nos interesa el “qué quiere lograr”, porque la experiencia me ha demostrado que cuando el deseo y la creencia es suficientemente grande, las circunstancias siempre trabajan a nuestro favor.

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