Salud interna, salud del cuerpo

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saludUsualmente estamos tan enfocados en observar lo externo que lo vemos como si fuera algo ajeno a nosotros y sobre lo que no tuviéramos ningún tipo de control. De este modo la observación no hace más que reforzar aquello donde fijamos nuestro foco de atención. Pero el único punto que deberíamos observar para ser conscientes es el punto de partida de aquello que observamos: nosotros.

Si tomáramos consciencia de lo que estamos pensando y sintiendo en cada instante, sería muy sencillo sabernos empoderados y dueños de nuestras experiencias. Nuestro cuerpo también constituye un gran aliado, ya que a través de sus señales nos indica en todo momento que dirección estamos siguiendo en nuestra vida.

El cuerpo físico es la representación material de aquello que tiempo atrás se ha gestado en los niveles sutiles del pensamiento y el sentimiento y en él acaba tomando forma. Por ello, cada enfermedad que aparece en nuestra vida muestra los síntomas de lo que está ocurriendo en el interior a modo de reflejo.

Fíjate como casi todo el enfoque de la medicina está dirigido en evitar la manifestación del síntoma y de este modo se “lucha” o se “combate” contra ella. Pero si elevas tu perspectiva ¿Quién querría luchar contra sí mismo? ¿Quién querría oponerse resistencia? Si actuamos así, en ocasiones y con mucho esfuerzo podemos incluso encontrar soluciones temporales que vienen a ser como “parches” que usamos para remediar nuestros males, pero si no hemos solventado la causa la manifestación tarde o temprano vuelve a aparecer.

De esta forma puedes observar que a pesar de los avances médicos y de que hay dolencias que se erradican, cada vez existen más enfermedades. No dudo que existan elementos externos que puedan incidir en ello como los químicos a los que estamos constantemente sometidos a través del agua, el aire o los alimentos, pero si en el mismo medio hay personas enfermas y otras completamente sanas es que hay un componente mucho más importante en el interior de cada organismo.

Ese factor es la inteligencia que ha construido tu cuerpo, el que hace posible que puedas respirar, oler, tocar, ver, escuchar, el que hace que tus neuronas puedan realizar actividad cerebral y tu sangre pueda fluir por el torrente sanguíneo. Todo ello se organiza sin que tú tengas ningún control consciente sobre ello, sólo debes permitirlo para que se desarrolle.

Sin darnos cuenta, en nuestro quehacer cotidiano estamos oponiendo barreras a ese funcionamiento a través de obstaculizar el proceso de la vida con nuestros miedos, frustraciones, preocupaciones, rencores y demás emociones que lo único que hacen es avisarte de que las estás creando de la mejor forma que tienen para avisarte cuando estás sordo a ellas: a través de tu cuerpo.

La salud interna se refleja en el exterior y del mismo modo una carencia del equilibrio interno también se muestra en el organismo. Si sabes que tus pensamientos y emociones sólo dependen de ti, cambiar tu salud mental y emocional será el camino para que el vehículo físico que es tu cuerpo también tenga la salud que por derecho le pertenece.

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