Metas a corto, medio y largo plazo

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Cuando nos proponemos metas, el factor tiempo es de vital importancia, ya que cuanto más lejos está el horizonte temporal que nos hemos marcado, mayor dificultad tendremos para seguir manteniendo la automotivación. Esto es algo humano y natural que no debe desanimarte.

Pero para minimizar sus efectos, lo ideal es que puedas realizar un desglose de tus metas en 3 apartados principales: Metas a corto, medio y largo plazo.

Las metas a corto plazo exigen menor compromiso y te pueden servir como pasos intermedios para alcanzar objetivos mayores en el tiempo. Un buen establecimiento de metas puede incluir una meta a largo plazo como propósito culminante y metas a corto y medio plazo, como estaciones de paso previo al destino final.

Cuanto mayor sea el plazo de tu meta, con más detenimiento debe ser realizado el plan de acción sobre todo al asegurarte de cumplir las fechas límite para cada una de las metas parciales.

Cualquier desviación en las fechas de las metas a corto y medio plazo, puede desbaratar la planificación global y afectarte de forma negativa en tu estado anímico que tan importante resulta para la perseverancia.

Todo gran viaje se inicia con el primer paso y las metas a corto y medio plazo son esos pasos que no debes menospreciar si deseas culminar tu trayecto.

Cuando estableces cualquier meta en el largo plazo, pero tienes en cuenta estos pasos intermedios, verás que todo objetivo puede volverse realista y alcanzable, porque aunque el destino sea lejano, has definido tu ruta y eso te aporta confianza y sensación de control.

Cuando hayas realizado con maestría muchas metas a corto plazo, tu nivel de seguridad personal se habrá elevado y además estarás mucho más cerca de tu objetivo, ya no sólo mental y emocionalmente sino de forma material, al haber recorrido un gran trecho del recorrido.

Éxito atrae más éxito y cada consecución de metas, te prepara para metas superiores, ya que tu entusiasmo y seguridad personal se ven reforzados.

Las metas a corto plazo poseen otra ventaja añadida, que es la de ampliar tu visión y creencia sobre tus propias capacidades.

Metas que estableces en el largo plazo y que quizás hoy te parecen poco realistas, las verás con una nueva perspectiva tras alcanzar pequeñas metas a corto plazo.

Del mismo modo que cuando asciendes por una montaña tu visión aumenta porque te sitúas en un punto más elevado, cada paso del camino por pequeño que te parezca produce un incremento de tu perspectiva.

Aunque hay una diversidad enorme en los criterios para fijar cada uno de los 3 apartados y tú debes encontrar con el que te sientas más identificado, de forma orientativa te comparto los que personalmente aplico en mis metas:

METAS A CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO

Corto plazo: Las establecemos para lograrlas entre  1 semana y 1 mes.

Son todas aquellas que de forma inmediata puedes iniciar y que incluso en 7 días puedes realizar. Suelo recomendar encarecidamente las metas semanales porque te dan un empujón motivacional muy importante. En sólo 1 semana puedes tratar de implantar un hábito nuevo en tu vida o cualquier otra meta que aunque sencilla te pueda abir posibilidades y servir de estímulo para metas mayores.

Ejemplos: Leer un libro, dominar un programa informático, realizar una tabla de gimnasia, hacer una dieta, etc.

Obviamente también sirven como escalones para subir a las metas mayores, como parte de una estrategia de planificación.

Medio plazo: Entre 1 mes a 1 año.

Ya requieren mayor planificación y organización de las acciones a emprender, ya sea simplemente para ejecutar o para adquirir conocimientos, destrezas y habilidades que necesitas y de las que posiblemente carezcas a día de hoy.

Este tipo de metas deben seguirse con un check-list o método de comprobación para asegurarte que sigues el plan de ruta.

Ejemplos: Iniciar un negocio, escribir un libro, dominar un nuevo hobby, etc.

Largo plazo: De 1 año en adelante.

Estas metas son altamente motivadoras y muchas de ellas son vistas como simples sueños o deseos por parte de quien no tiene el hábito del establecimiento de metas.

Conseguirlas implica tu máximo compromiso y el seguir los pasos intermedios que de forma progresiva te acercan a ellas.

Ejemplos: Finalizar una carrera universitaria, lograr libertad financiera o ahorrar para comprar un coche al contado.

Recuerda la importancia de la fijación de metas y del plan de acción en todos tus propósitos, porque si no lo haces seguirán siendo simples sueños sin cumplir.

No te pierdas también este vídeo de Metas Smart:

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