El mayor seductor del mundo

publicado en: actitud | 0

Lo primero que debemos aclarar es que definimos exactamente por seducción y quién se convierte en seductor, pues es una palabra muy mal interpretada, ya que común y erróneamente la mayoría de personas la asocian únicamente al proceso de ligue o flirteo. Pero seducir va mucho más allá y podemos considerarlo como el conjunto de actos que realizamos para influir o persuadir a alguien para que modifique su opinión o adopte determinada conducta o actitud.

Por tanto, ya sea de forma consciente o inconsciente, la seducción está presente en todos los
órdenes de la vida, desde los aspectos más personales y cotidianos hasta en el ámbito profesional y empresarial.

Ya de niños buscamos seducir a nuestros padres para que atiendan nuestros deseos y a lo largo de
nuestra vida seguimos haciéndolo, ya sea que tu deseo sea una relación de pareja, ya seas un empleado que se encuentra en búsqueda de un puesto de trabajo, como si eres un ejecutivo de ventas que quiere convencer a su cliente o eres dueños de una de las grandes marcas que buscan seducirnos a
través de sus impactos publicitarios.

La seducción es un proceso natural e inherente a nuestra condición humana, ya que buscamos ser aceptados y queridos por los demás.

¿Pero realmente qué o quién nos seduce?

Para entender con profundidad este tema, voy a divirlo en 5 grandes activadores de la seducción

1- La belleza

Aunque existen muchos tipos de belleza, te hablo aquí de lo que consideramos belleza física.
Científicamente está demostrado que la mayoría de personas usan la vista como su sentido prioritario para percibir la realidad y es a través de ella también prioritariamente que se dejan influir.

Por tanto aquello que uno juzga e interpreta como bonito, hermoso o bello, a sus ojos, lo siente como atractivo y así ejerce en él o en ella un enorme poder de seducción. Esto se realiza de manera automática y por tanto inconsciente y sin que intervengan los otros sentidos, la lógica o el raciocinio. La belleza por encima de los demás resortes es eminentemente seducción emocional e impulsiva.

Obviamente cada persona posee un estándar o cánon de belleza totalmente subjetivo, pero independientemente de cual sea, cuando juzgamos algo como bello nos sentimos atraídos por su enorme poder de seducción de manera inmediata.

Este activador es la seducción más básica o primitiva y la industria publicitaria lo sabe a la perfección e intenta a través de las imágenes de hombres y mujeres bellos atraernos hacia la compra de sus productos. A nivel personal también es la forma de seducción más simple que existe en las relaciones humanas donde se fomenta principalmente el deseo físico o sexual.

2- La inteligencia

Esta ya no se percibe únicamente por el sentido de la vista, sino principalmente por el auditivo. De aquí se deriva que las mujeres sean más fácilmente seducidas por ella que los hombres, que de forma general suelen regirse
más por el aspecto visual.

Cuando juzgamos a alguien como inteligente y fundamentalmente cuando lo consideramos más inteligente que nosotros, aumenta su poder de seducción sobre nuestra persona.

Dos de los aspectos que más inciden en la valoración de la inteligencia, son los conocimientos que poseemos y nuestra forma de comunicarnos. En neurología sabemos que las palabras adecuadas, en el tono acertado y pronunciadas en los momentos precisos, constituyen un gran activador del proceso seductor.

Por supuesto en la valoración de la inteligencia intervienen muchos otros factores, pero de forma primordial y general,
la aportación que nos realiza otra persona para nuestro avance y progreso en cualquier área de nuestra vida suele activar la seducción.

La estimulación de ideas o conceptos que favorecen el hemisferio izquierdo del cerebro constituye el resorte de seducción para aquellos que no se dejan arrastar fácilmente por sus estados emocionales.

3- Fama y dinero

Aunque en sí constituyen 2 activadores distintos, los he unido porque tienen muchos paralelismos. Este activador de la seducción suele actuar como un muelle en la mayoría de seres humanos, porque va ligado a otros aspecto básicos del ego como es la necesidad de reconocimiento y la seguridad o confianza personal y la sensación de libertad.

Independientemente de su belleza y de su inteligencia, una persona famosa o rica puede ejercer mayor poder de
seducción, sin importar en absoluto su escala de valores, principios ni méritos porque la mera fama y posición económica seduce a los ojos y oídos de quienes desearían ser como él o ella.

Además la falta de accesibilidad al famoso o famosa, incrementa en nuestro cerebro la percepción de valor y por
tanto también su poder de seducción.

4- El poder

A menudo quien busca el verdadero poder suele huir de la fama, aunque en ocasiones pueden ir de la mano. La persona poderosa ejerce uno de los mayores niveles de atracción y seducción en los demás, simplemente
porque la mayoría de ellos ni siquiera pueden soñar alcanzar esa posición de dominio y precisamente esa sensación de lejanía de la persona que ostenta poder respecto a la inmensa mayoría de la población, activa otro de los resortes más primitivos del ser humano como es la posibilidad de ejercer control sobre sus semejantes.

En el lenguaje político este concepto se menciona como la erótica del poder que en algunos casos genera incluso adicción. Las personas poderosas suelen serlo por su capacidad de influencia y el propio poder acrecienta esta capacidad de persuasión y seducción hacia el resto.

En función de tu crecimiento personal y tus valores de vida, te dejas influir en menor o mayor medida por todos estos activadores. Pero vamos a ver a continuación el más poderoso.

5- La forma de SER

Este es el mayor activador de la seducción, es perdurable, intrínseco y resulta además cohesionador y potenciador si poseemos alguno algunos de los otros activadores que ya te he mencionado anteriormente.
Todos los demás aspectos que causan la atracción pueden desvanecerse si nuestro carácter y trato hacia los demás no les resulta satisfactorio.

Incluso la belleza que es el seductor mayoritario resulta totalmente inútil si quien la posee no la acompaña de una buena personalidad. Incluso la persona más inteligente deja de resultar seductora si muestra en sus actos arrogancia o prepotencia.

Por encima del resto de activadores, siempre están el compendio de virtudes humanas que constituyen la base de tu comportamiento, ya sea la simpatía, la bondad, la compasión, la empatía, la resiliencia, el perdón, la alegría, la autoestima, la perseverancia, la tolerancia, la lealtad, la amabilidad,la paciencia y tantas otras que hacen que quereamos a alguien por su forma de Ser.

Cuantas más desarrolles en tu vida y llegues a convertirlas en un hábito, no importarán demasiado los demás activadores, puesto que las personas querrán estar contigo no por lo que tienes ni por quien eres. Eso siempre son valores relativos y caducos. Podrás seducir por lo que realmente ERES.

Tu forma de SER, es la auténtica construcción de ti mismo como ser humano, con ella puedes ir modelando tu interior, paso a paso, peldaño a peldaño, mostrando tu auténtica luz para convertirte en el mayor seductor del mundo y ya sabes que hacerlo es algo que depende unica y exclusivamente de ti.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.