Los 3 cerebros

Los 3 cerebros

Quiero en este post, resumirte uno de los capítulos de mi último libro “Dime que piensas y te diré quien eres”, en el que hablo de las distintas funciones cerebrales:

Nuestro sistema nervioso central alberga tres cerebros. Por orden de aparición en nuestra historia evolutiva, son: el reptiliano, el límbico y por último el neocórtex.

Veámos como trabaja cada uno de ellos, para entender cómo nos comportamos y el por qué de ciertas reacciones que tenemos:
El cerebro reptiliano
Contiene la parte más antigua del cerebro y se cree que fue desarrollado hace unos 500 millones de años. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles, que son las especies animales con menor desarrollo cerebral. Está diseñado para manejar la supervivencia desde un simple sistema binario: huir o pelear. Tiene un papel muy importante en el control de la vida instintiva y de regular las funciones vitales. Sin su ayuda la especie no hubiera logrado sobrevivir. Por otro lado,  este cerebro no está en capacidad de pensar, analizar, ni de sentir; cuando el estado del organismo así lo demanda.

Actúa por tanto de forma impulsiva y es el que más nos asemeja a la conducta animal. Es el impulso vital que todos tenemos por la supervivencia y los instintos básicos como la necesidad de alimentarnos, el sexo, la necesidad de cobijo y protección, etc. Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y por tanto el responsable de actuar con violencia y sin control cuando se siente amenazado. Esta área cerebral aloja una programación muy definida y primitiva, siendo muy resistente al cambio, ya que en ella se alojan los hábitos, las adicciones y los condicionamientos.
Por tanto cuando nuestras fobias y miedos más profundos aparecen en la superficie, la reacción del individuo es primaria e incontrolable, igual que nos comportábamos en las épocas primitivas, de la que este cerebro es heredero. Las personas que operan fundamentalmente con el cerebro reptiliano suelen carecer de empatía y consideración hacía sus semejantes y en modo alguno podrán sentirse inspiradas por los asuntos más sutiles del conocimiento intelectual y la elevación de conciencia, puesto que su enfoque es meramente primitivo y con esta conducta buscan sólo satisfacer sus instintos básicos.
En casos extremos y enfermizos encontraremos a los psicópatas, ya que son personas que no tan sólo son capaces de cometer barbaridades de forma totalmente fría, sino además de carecer del sentimiento de arrepentimiento. Esta conducta es habitual encontrarla en los más despiadados enfermos mentales incapaces de tener el mínimo sentimiento de compasión por el sufrimiento ajeno.

Piensa por un momento en tus antepasados, miles de años atrás, en una oscura caverna de las montañas donde casi no queda comida y dos machos se disputan salvajemente el último bocado de carne. No te culpabilices si alguna vez has tenido impulsos primitivos, al fin y al cabo te viene de familia. 
Cerebro límbico
Se empezó a gestar con la aparición de las aves y se consolidó con la irrupción de los primeros mamíferos en la Tierra, hace unos 180 millones de años.
De una forma genérica podemos definirlo como la parte del cerebro vinculada a las emociones, el que nos permite tener sentimientos y deseos. Es por tanto el cerebro afectivo y que más nos relaciona con nuestros semejantes apareciendo las emociones que dan sentido de unión con los demás como la empatía, la ternura o la consideración. Es también la parte cerebral que nos conecta con la afectación externa y en el cual realizamos el aprendizaje y tenemos conciencia del tiempo, a través de ese proceso, pasado-presente-futuro. Rige por tanto el recuerdo y cuando está desequilibrado, aparecen la pérdida de memoria, las depresiones y los estados de ánimo alterados. También nos muestra la conexión con el entorno, apareciendo en desequilibrio en las personas que actúan dejándose afectar demasiado por los demás y por las circunstancias; hablaríamos aquí de la hipersensibilidad y por otro lado de aquellas incapaces de dejarse afectar y por tanto de expresar emociones de asertividad con facilidad. 
Cerebro neocórtex
Se origina aproximadamente hace 200.000 años con la irrupción de los mamíferos superiores, los primates y los cetáceos. Es la parte del cerebro que relacionamos con el razonamiento. A pesar de que diversas especies pueden ejecutar determinadas funciones vinculadas al neocórtex, únicamente en los seres humanos se llevan a cabo los denominados procesos superiores de orden intelectual y los que nos conectan con la conciencia.
A mayor desarrollo de esta corteza cerebral mayor desarrollo social y capacidad de elaborar sociedades de mayor complejidad. Es también la parte encargada de alojar los dos hemisferios cerebrales, el derecho al cual le atribuimos las labores creativas, asociativas y la imaginación y el hemisferio izquierdo, responsable de los procesos lógicos, analíticos y estructurales. Por tanto una buena sincronización de hemisferios produce en primer término la visión mental creativa y posteriormente el análisis y seguimiento exacto de los procesos.

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