Libertad personal y el destino

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libertad personal y el destino

Muchas personas me preguntan de forma habitual si creo en el destino.

No voy a tratar con detalle mis creencias de tipo espiritual (si te interesan las puedes conocer en el primer libro que escribí) y ya sabes que este es un blog de desarrollo personal y profesional en el que siempre abogo por la superación y el enfoque determinado en nuestros objetivos y metas.

Pero quiero dar mi opinión sobre el controvertido tema de la libertad personal y el destino, a raíz de lo que ha sucedido esta semana con el trágico accidente de avión en los Alpes,

Es evidente que hay multitud de aspectos en nuestra vida que no dependen de forma directa de nosotros, al menos del Yo individual que está en este planeta (y que es lo único que la mayoría conocen), la familia y el entorno social en los que naces, tus dones y talentos naturales, tu físico y otras cuestiones, parecen ir por libre sin que intervenga tu voluntad.

Vamos a admitirlo, hay cosas que nos influyen y en las que no podemos incidir en absoluto.

Entonces surge la pregunta del millón…. ¿también existen eventos a los que estamos predestinados?

Yo creo que sí y desde esa óptica no existen las casualidades, la suerte, ni la fatalidad. Las estadísticas y probabilidades no importan en absoluto. Si tiene que ocurrir algo, ocurrirá. Todo obedece a un propósito.

Quizás te parezca contradictorio si me lees de forma habitual, porque siempre propugno el cambio interno de nuestros pensamientos y emociones, acompañados del esfuerzo externo con nuestros actos, pero ¿qué ocurre con lo que se escapa de este control consciente que podemos ejercer?

Pues simplemente que hemos de fluir y aceptar, (es muy fácil decirlo y muy complicado practicarlo). Existen unas leyes universales que nos gobiernan en todo instante y que por mucho esfuerzo que volquemos no podemos contravenirlas, ya que son principios inmutables.

Por supuesto que hay eventos a los que estamos destinados a vivir, otra discusión más profunda, sería el por qué de ello.

Quiero ponerte un par de ejemplos muy importantes de mi propia vida:

1- A mí pareja la conocí en un fiesta, en un lugar al que nunca acudía y las posibilidades de que eso sucediera eran remotas, puesto que no soy asiduo a las fiestas, ella no era de mi ciudad y además acabó presentándomela un amigo. (Seguro que con las historias de parejas conoces casos similares).

2- Los 2 negocios con los que he ganado más dinero en mi vida, surgieron de forma “casual”, sin proponérmelo ni tener un plan definido para ello y además me fueron ofrecidos por personas que apenas conocía.

Lo que quiero decir con ello es que habrán muchas ocasiones en tu vida en las que te esforzarás con todo tu Ser y todo será en vano y en cambio otras que sin darte cuenta fluirán fácilmente y te cambiarán tu vida.

Si esto es así, ¿dónde queda entonces nuestra libertad personal?

En el hecho de poder decidir que hacemos con lo que nos pasa y también en tomar control de todas aquellas cosas que sí podemos dirigir.

Conozco personas que les ha tocado 3 veces la lotería y estoy convencido que habrá otras a las que la “suerte” nunca les sonreirá. Por supuesto que interviene tu vibración energética en ello, todo se atrae por afinidad, pero existen cuestiones que obedecen a un fin superior y del cual no tenemos conocimiento.

En un orden más elevado no existen los “accidentes”, aunque mientras somos nosotros los perjudicados, no podemos evitar el dolor y el sufrimiento como seres humanos.

La parte positiva de estos eventos es que para muchas personas con el paso del tiempo, se convierten en fuente de crecimiento personal y pueden profundizar en el autoconocimiento y hacerse preguntas que de otra forma nunca se hubieran hecho.

No podemos explicarlo todo y en el instante que nos suceden cosas que no deseamos ni esperamos, las emociones dolorosas surgen de forma natural, en esos momentos lo único que nos queda es confiar en que a pesar de nuestra ignorancia todo obedece al plan universal, del cual no formamos más que una minúscula parte.

¿Y tú qué piensas del destino?

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