El poder de tus palabras

El poder de tus palabras

De entre todos los aspectos del desarrollo personal, quizás el más sencillo de observar es el poder de tus palabras. Uno de los aspectos en los que más fácilmente puedes observar si una persona tiene éxito es la forma en la que habla. Los ganadores tienen su mente enfocada plenamente en sus objetivos y metas, con lo que al ser estar motivados en la consecución de lo que desean sus palabras también expresan esa positividad en línea a lo que esperan conseguir.

En otros artículos también has visto como el poder de tus palabras influye en tu experiencia y cómo tu vocabulario puede producir transformaciones enormes en tu vida y acelerar tu desarrollo personal.

Sin duda habrás escuchado hablar a grandes oradores y te habrás sentido inspirado por ellos, a ofrecer lo mejor de ti mismo. Con el poder de su palabra escrita o hablada algunas personas son capaces de influir en miles de personas en su comportamiento.

Cuando trabajo con mis clientes en las sesiones de coaching para el éxito, incido especialmente en que tomen conciencia de cual es el lenguaje que utilizan. Ya que el poder de tus palabras puede ir a favor o en contra de lo que pretendes.

¿Alguna vez has reparado que tus palabras tienen el enorme poder para inspirarte o deprimirte en función de cuáles utilices?

¿Qué tipo de vocabulario sueles usar para expresar lo que deseas o definir tu visión de la vida?

¿Las frases que verbalizas te hacen crecer e incrementan tu bienestar o te empequeñecen?

¿Hablas a menudo de problemas y cosas que te desagradan o lo haces de lo que aprecias y agradeces en tu vida?

Si aprendes a usar de forma correcta el poder de las palabras, tendrás a tu disposición uno de los tesoros más valiosos que existen y con ellas podrás modificar en todo instante tanto tus pensamientos, como tu estado emocional.

Las palabras tienen el poder de dañar o de sanar, de  destruir relaciones o afianzarlas, de sembrar odio o de generar amor.

Incluso en situaciones desagradables tienes la libertad de elegir que palabras deseas usar para describir tus sentimientos y en función de ellas podrás modificar de forma gradual cómo te sientes.

Sin darte cuenta tu forma de hablar también es un hábito que en ocasiones no te ayuda en tus propósitos, de ahí la enorme importancia en revisar cual es la forma en que habitualmente conversas con los demás y contigo mismo.

Las palabras que asocias a lo que te ocurre acaban determinando lo que realmente sientes respecto a lo que ha ocurrido. Puedes no controlar los acontecimientos que suceden, pero siempre tienes la potestad de decidir cómo vas a afrontar lo sucedido y los vocablos con los que vas a asociar la experiencia.

¿Qué podrías hacer hoy mismo para cambiar tu vocabulario y direccionarlo hacia lo que deseas?

¿Qué palabras o frases usas a menudo que te gustaría sustituir por otras?

Para que puedas ir acostumbrándote de forma paulatina a nuevas pautas verbales, puedes elegir un pequeño número de palabras o frases que quieres implementar en tu lenguaje  y usarlas como afirmaciones. Esto te servirá de entrenamiento al tiempo que irá modificando lo que llamamos nuestra programación neurolingüística, que establece la vinculación entre tu mente, tu diálogo y las acciones que desarrollas en tu vida.

A medida que vayas sustituyendo tu lenguaje también se irán modificando los enfoque cotidianos con los que encaras tus experiencias y es que existe una relación directa entre lo que verbalizas y lo que sientes y viceversa.

Una persona que fluye con la vida y que desea permanecer en el bienestar, cuidará de sus palabras porque sabe que es dueño de ellas y que en base a su uso puede crear su futuro. Ellas te delatan y muestran de forma inequívoca lo que hay en tu interior.

Tal como ya nos dijo un maestro hace 2.000 años, “lo que contamina al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que de la boca sale, porque lo que sale por ella del corazón procede”.

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