Cuerpo físico y energía

cuerpo físico y energía

Te resumo en este post otro capítulo de mi libro “Dime que piensas y te diré quien eres” :

Posiblemente tú te identificas con tu cuerpo físico hasta el punto de creer que eres él. Pero el cuerpo físico no eres tú, sino sólo una parte pequeña tuya y diría más, tú estás dentro de él, de forma temporal.
Además de la energía evidente que constituye la materia del cuerpo físico que llevas a cuestas toda tu vida, posees otros dos cuerpos que están interrelacionados y que están constituidos por la energía mental y la emocional. Del mismo modo que el organismo posee una estructura, también estos dos cuerpos la tienen y antes que puedas siquiera notar algún efecto sobre el físico, estos dos cuerpos ya lo han hecho previamente. Estos cuerpos adicionales al físico están interconectados y son los que producen la interrelación entre tu mente, tus emociones y la materia biológica de tu cuerpo físico.
Haciendo una breve distinción entre estos tres “cuerpos” o sistemas energéticos del ser humano, podemos decir que encontramos un cuerpo físico o material, uno emocional y otro intelectual. Esta es la premisa fundamental de la causa de la tardanza en la manifestación de aquello que hemos experimentado en los cuerpos sutiles. Nada se manifiesta de forma inmediata debido a la elevada densidad de la estructura atómica de nuestra dimensión. ¡Y menos mal que sea así! ¿Te imaginas un mundo en el que los sentimientos de rabia, resentimiento u odio que tienen las personas fueran manifestados de forma inmediata? 
Tal como afirmaba Einstein: “La materia es irrelevante, el campo energético lo es todo”. Hoy en día aceptamos que el ser humano está compuesto por campos de energía y en el cuerpo físico tenemos un campo electromagnético biológico, conocido también como biocampo. Este circuito interno de energía, tiene como centros los llamados chakras y fluye a través de meridianos, estos constituyen el eje central de las prácticas orientales de salud y forman la base de la acupuntura moderna, la digitopresión y una amplia gama de técnicas de sanación.
No puedes ver la electricidad que fluye a través de una radio o un televisor, pero si puedes ver sus resultados. Los sonidos e imágenes que percibes son la evidencia permanente de que el flujo energético si existe, aunque no puedas verlo. De la misma manera, tus pensamientos y emociones te muestran una evidencia contundente de que la energía vital fluye por tu cuerpo porque produce los efectos que te hacen saber que está ahí. Esto ocurre porque hay también un circuito energético en tu cuerpo. Hoy en día disponemos de tecnología que nos da la evidencia del campo energético.
Una de mis primeras aproximaciones a esta energía fue hace unos doce años, cuando un médico americano, me sometió al test GDV, que analiza los niveles energéticos del organismo, simplemente conectando un ordenador a las yemas de los dedos de las manos y a nuestro cerebro.
El campo electromagnético que rodea al organismo está constituido fundamentalmente por nuestros pensamientos y emociones, conformando una forma similar a la de un huevo, que se extiende a tu alrededor aproximadamente a una distancia de un metro a cada lado de tu cuerpo y unos 40 cms por encima de tu cabeza. Esta esfera  energética va contigo, allá donde vayas con tu cuerpo físico. Cada célula de tu cuerpo actúa como receptor y emisor de luz y por tanto recibe o transmite constantemente vibraciones de determinadas frecuencias y longitudes de onda. Hay un constante entrar y salir de ondas magnéticas en nosotros, invisibles a nuestros ojos.
Cuando nos adentramos en el amplio espectro de lo que denominamos “energía”, cabe aclarar algunos conceptos. Todos conocemos el ciclo básico de la energía que sostiene al ser humano para su supervivencia. Toda ella proviene del exterior, bien sea por los alimentos, por el agua, por el aire o por el sol. Estas cuatro fuentes energéticas tienen su correspondencia con los cuatro elementos. Tierra, agua, aire y fuego.
El organismo procesa  y administra este caudal energético que utiliza para las diversas funciones biológicas; la actividad de la circulación sanguínea, la pulmonar, la linfática, etc. Por tanto, biológicamente el ser humano depende en primer término para su supervivencia de estas cuatro energías que conviven con él y que le sustentan.
Elemento Tierra: Proveé la comida con que te alimentas cada día.
Elemento Aire: Proveé el oxígeno con el que respiras ahora mismo
Elemento Agua: Proveé el liquido esencial para que sobrevivas.
Elemento Fuego: Proveé la luz solar y el calor que permite la vida en el Planeta que habitas.
Estas 4 energías sabemos cómo nos influyen, puesto que de ellas depende nuestra salud, pero ¿sabes cómo te afectan las otras 2 energías que están en tu interior y que se basan en lo que piensas y sientes?

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  1. JESUS

    Buenas tardes, recién encuentro éste artículo muy interesante. Vengo de una familia humilde que trabajando se ha abierto paso. El cuerpo físico quién lo elige? me refiero que hay gente que nace en mejores familias o con mejores genes que le permiten afrontar la vida de una mejor o peor manera. Ojalá y puiedas responder, gracias.

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