4 Frenos mentales para iniciar un negocio

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Iniciar un negocio no es fácil, pero la dificultad unos la ven como un reto u oportunidad, mientras para otros es la perfecta excusa para no emprender.

En mi labor diaria con emprendedores he detectado una serie de miedos que provocan el rechazo a la hora de iniciar un negocio y que en muchas ocasiones terminan por hacer que no acabemos de llevar a la práctica aquella idea tan maravillosa que habíamos tenido en el pasado.

Y es que en muchas ocasiones nuestro proyecto inicial que tanto nos motivaba queda diluido por centrar nuestra mente en los aspectos negativos de la realidad o de un posible futuro, en vez de focalizarnos en nuestros propios objetivos y perseverar en ellos.

Tu actitud determina gran parte de tus experiencias y es que en la esfera mental es donde se empieza a fraguar los cimientos del éxito o fracaso de tu negocio. Por ello te recomiendo encarecidamente que vigiles tus pensamientos y emociones.

Al margen de los conocimientos y habilidades que precises en tu negocio, recuerda invertir siempre en lo más importante: tu mente. Si logras tu paz mental, será un baluarte seguro desde la que podrás proyectarte hacia donde desees.

Presta mucha atención, porque estos son algunos de los diálogos internos que te alejan de tus sueños:

1- No, porque hay demasiada competencia

A no ser que seas un genio creativo, en casi todos los sectores de actividad tendrás competencia. Ese no es el problema. Si realizas un buen estudio de mercado, podrás saber cómo destacar potenciando tus puntos fuertes y encontrando los nichos o micro nichos que no estén atendidos de manera correcta.

Cuanto más te focalices en lo que hacen los demás, perdiendo el norte sobre tu propia visión, más fácil será que abandones. Recuerda que tan importante es lo que haces, que cómo lo haces y ahí es donde puedes mostrar tu valor diferencial.

2- No porque hay mucho escepticismo

Aquí aparece el polo opuesto. Si tu producto o servicio es novedoso no tendrás que competir con nadie, pero con mucha probabilidad tendrás que ganarte la credibilidad. Ya sabes que la confianza es un ingrediente esencial para las ventas.

Si estás introduciendo una nueva vía de negocio en el mercado, tendrás que picar piedra, pero a poco que logres demostrar que cumples lo que prometes, te resultará más sencillo tener éxito.

Mientras los resultados no lleguen, sigue teniendo fe en tu visión interior.

3- No, porque me pesa mi pasado

Es importante aprender de la experiencia y los errores son grandes maestros. El problema sobreviene cuando nuestra mente está más enfocada en un pasado que no resultó satisfactorio que en los deseos de crecimiento y las oportunidades que nos brinda el futuro.

Lo que salió mal, los fallos y fracasos que tuvimos son la losa más pesada que podemos mantener en nuestra conciencia y es imposible avanzar con esa carga sobre nuestros hombros.

Sin duda es el aspecto que más tengo que trabajar con los emprendedores, pues estos miedos no entienden de edad o nivel de conocimientos de las personas. A menudo me encuentro con médicos, ingenieros o abogados, por citarte profesionales de nivel, que no acaban de dar el paso definitivo de trabajar por cuenta propia, debido a sus fantasmas interiores por los tropiezos que tuvieron en el camino.

4- No, porque no es el momento

Conviene diferenciar de la persona que ha definido claramente cuándo y cómo iniciará su andadura empresarial, de aquella que se autoengaña de forma permanente y vive en el mundo de la fantasía sin tener deseo ni voluntad expresa de actuar.

El “más adelante me pongo”, es uno de los parloteos más habituales entre los pseudo-emprendedores. La realidad es que para este tipo de individuos el problema real es abandonar su zona de confort, a la que no están dispuestos a renunciar.

Las excusas suelen ser variopintas, desde” no tengo dinero” a “voy a esperar a que pase la crisis”, cualquier motivo es bueno para quedarse como están.

La mentalidad para afrontar y superar las dificultades del camino es lo que diferencia a un emprendedor de quien no lo es.

¿Tienes tú esta mentalidad?

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